Vivimos en una sociedad en la que el consumo de estupefacientes, alucinógenos o, en un todo, drogas, está comenzando a despenalizarse, pues la llegada de leyes que permiten, por ejemplo, el consumo de marihuana con fines recreativos, ha causado que la sociedad no vea a muchas drogas como algo de temer o, en algunos casos, no las vea como algo malo.

Sin embargo, es innegable que muchas de esas drogas tienen efectos secundarios catastróficos para la salud de los empleados y, también, para el entorno laboral. Uno de los efectos más conocidos de las drogas son las adicciones, las cuales causan reducciones en la productividad al perder recursos humanos.

De hecho, el consumo de estupefacientes se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para la salud pública, especialmente en los Estados Unidos y en América Latina. Países como México se han visto azotados por el narcotráfico interno y externo durante décadas, especialmente en el norte del país, por ejemplo, muchos han visto noticias que son devastadoras sobre el consumo de drogas y los efectos que tienen en la economía.

Para los empleados y sus compañías es vital prevenir el consumo de drogas, y esto es algo que han visto gobiernos, entidades privadas y organizaciones sin fines de lucro como una forma de mejorar la economía y la salud pública, por ende, se han ofrecido diversos programas para prevenir el consumo de estupefacientes o drogas en las empresas.

 

¿Cómo se previene el consumo de drogas?

La mejor forma de evitar que adultos y jóvenes consuman drogas es por medio de la pedagogía, pues al enseñarles a los empleados los perjuicios que causan los estupefacientes, el alcohol y demás vicios, es una manera contundente de prevenir que caigan en ellos, por ende, los programas para prevenir el consumo de drogas y alcohol se basan en la concientización y en la enseñanza.

Prueba de ello son las noticias que se han visto en tiempos recientes, en donde el consumo y porte de estupefacientes ha logrado disminuir gracias a la pedagogía que las empresas les han dado a sus empleados y estos, a su vez, les inculcan a sus familias. 

Los programas para prevenir el consumo de drogas deben ser creíbles, realistas, lógicos y presentar argumentos contundentes que sean un apoyo para quienes están en riesgo de consumir drogas, quienes son, por lo general, las personas con menos estudios y en peor situación económica. 

Por ello, se procura que las personas estudien y se preparen, sobre todo los abogados,  quienes reciben cursos para abogados para que puedan argumentar mejor y por la vía legal lograr mejores cambios en cuanto al consumo de drogas. 

El consumo de drogas es una situación muy fuerte en el país y se debe procurar lograr cambios para evitar problemas mayores.